Mantenerse activo es importante para la salud de todos. El ejercicio no sólo beneficia al cuerpo, sino que también mejora el estado de ánimo y la calidad del sueño. Ayuda a controlar la tensión arterial y el colesterol, y mantiene el peso a raya, reduciendo así la presión sobre el corazón.
Los expertos recomiendan realizar al menos 30 minutos diarios de actividad física moderada. Sin embargo, esto puede no ser realista para todas las personas con miocardiopatía. Su capacidad para hacer ejercicio depende de la gravedad de su enfermedad. Si padece una cardiopatía avanzada debida a una miocardiopatía, es posible que deba limitar su actividad. Empiece con sesiones cortas, de 5 ó 10 minutos, y auméntelas gradualmente.
Si su médico lo aprueba, elija actividades que le gusten, como pasear por un parque cercano o seguir vídeos gratuitos de ejercicios en Internet. Consulte siempre a su médico antes de iniciar cualquier nuevo programa o actividad de ejercicio. Deje de hacer ejercicio inmediatamente si siente dolor, dificultad para respirar, mareos o náuseas.