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Infarto de miocardio

Millones de europeos sufren infartos de miocardio cada año. Sin embargo, muchas personas no entienden bien qué ocurre, cómo reconocer uno o cómo recuperarse. Aquí explicamos qué es un infarto, quién corre riesgo, cómo detectarlo, cómo se trata y cómo se puede vivir bien después.

¿Qué es un infarto?

Un ataque al corazón, también conocido como infarto de miocardio (IM), se produce cuando el flujo sanguíneo a una porción del músculo cardíaco se ve gravemente restringido o bloqueado, causando lesiones o la muerte (necrosis) del tejido cardíaco. La obstrucción suele deberse a la acumulación de grasas, colesterol y otras sustancias en las arterias coronarias.

Los depósitos grasos que contienen colesterol se denominan placas. El proceso de acumulación de placas se denomina aterosclerosis. Cuando la placa estrecha una arteria coronaria, se produce isquemia (flujo insuficiente de sangre oxigenada al núcleo del corazón). A veces, una placa puede romperse. Esto provoca la formación de un coágulo en la arteria que bloquea el flujo sanguíneo. La obstrucción del flujo sanguíneo provoca daños en el músculo cardiaco o la muerte.

Cuanto más dura la obstrucción, más músculo cardíaco se pierde. Una actuación rápida puede salvarle la vida y limitar los daños a largo plazo.

PROCESO ATEROSCLERÓTICO

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Los niveles elevados de colesterol "malo" (LDL-C) y triglicéridos se consideran factores de riesgo de aterosclerosis, la acumulación de sustancias en las paredes arteriales denominada placa.

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El LDL-C es la principal sustancia de la placa. Los triglicéridos no forman parte de la placa, pero pueden provocar la inflamación de las paredes arteriales, lo que puede iniciar o acelerar el proceso de formación de placa.

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Las placas limitan el flujo sanguíneo a través de la arteria afectada, o pueden romperse y bloquear por completo el flujo sanguíneo, provocando un infarto de miocardio o un ictus.

Síndrome coronario agudo

El infarto de miocardio forma parte de un grupo más amplio de afecciones conocidas como síndrome coronario agudo (SCA ), una urgencia médica que se produce cuando el flujo sanguíneo al músculo cardiaco se reduce o bloquea gravemente de forma repentina.

El SCA abarca tres situaciones principales, en función del grado de obstrucción y daño cardíaco:

Obstrucción completa de una arteria coronaria principal, que provoca daños importantes en el músculo cardiaco.

Un infarto de miocardio con IAMCEST es potencialmente mortal si no se trata con prontitud.

Se diagnostica mediante cambios específicos en un electrocardiograma denominados elevación del segmento ST.

Es el tipo de infarto más grave.

Una obstrucción parcial o intermitente reduce el flujo sanguíneo, lo que provoca cierto grado de lesión del músculo cardíaco.

Un infarto de miocardio con IAMSEST no muestra cambios específicos en un electrocardiograma, sino que se detecta mediante análisis de sangre.

Se necesita atención hospitalaria urgente y una evaluación invasiva.

Empeoramiento repentino del dolor o malestar torácico debido a una reducción del flujo sanguíneo, pero sin daño cardíaco mensurable.

Es una señal de advertencia de que pronto puede producirse un infarto si no se trata.

POR QUÉ ES IMPORTANTE

El síndrome coronario agudo requiere reconocimiento y tratamiento rápidos: cada minuto cuenta. Los retrasos pueden aumentar el riesgo de insuficiencia cardíacaalteraciones graves del ritmo o la muerte.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

Conocer su riesgo es fundamental para prevenir un infarto de miocardio. Existen dos tipos de factores de riesgo: los modificables (los que puede controlar, tratar o mejorar) y los no modificables, es decir, los que están fuera de su control.

Los factores de riesgo modificables incluyen:

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Hipertensión arterial

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Colesterol o triglicéridos elevados

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Diabetes

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Tabaquismo o exposición al humo de tabaco ajeno

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Sobrepeso / obesidad

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Falta de actividad física

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Dieta poco saludable

alto contenido en sal, azúcar y grasas saturadas o trans

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Estrés crónico y mala salud mental

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Trastornos del sueño

como la apnea del sueño

Exposición prolongada a la contaminación atmosférica

Los factores de riesgo no modificables incluyen:

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Edad avanzada

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Antecedentes familiares de cardiopatía coronaria

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Sexo masculino

aunque el riesgo de las mujeres aumenta tras la menopausia

CONOCE TU RIESGO

Las personas que ya padecen enfermedad coronaria (angina de pecho, infarto previo), insuficiencia cardiaca u otras afecciones cardiacas tienen un mayor riesgo de recurrencia. Conocer los factores de riesgo y controlar los que se pueden modificar es fundamental para prevenir tanto el primer infarto como los recurrentes.

SIGNOS Y SÍNTOMAS

Reconocer un infarto a tiempo puede salvar vidas.Los síntomas pueden variar de una persona a otra (y entre hombres y mujeres), y algunas personas pueden no presentar los síntomas "clásicos".

Las señales de advertencia más comunes son:

Signos Logo Rojo
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Molestias o dolor en el pecho

presión, opresión, plenitud o dolor en el centro del pecho

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Molestias irradiadas a los hombros, brazos (especialmente el izquierdo), espalda, cuello, mandíbula o estómago.

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Falta de aliento

con o sin molestias torácicas

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Sudando

a menudo sudor frío

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Náuseas, vómitos o sensación de malestar

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Mareo, vértigo o desmayo

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Fatiga, debilidad

especialmente en las mujeres

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Palpitaciones o latidos irregulares

ocasionalmente

¿Cómo se diagnostica un infarto?

El diagnóstico se realiza rápidamente, a menudo en el entorno de urgencias / cuidados intensivos, y suele incluir:

  • Electrocardiograma (ECG): para detectar cambios en el segmento ST, arritmias y cambios isquémicos.
  • Análisis de sangre (biomarcadores cardíacos), especialmente troponina para detectar lesiones miocárdicas.
  • Radiografía de tórax: para descartar otras causas de dolor torácico (por ejemplo, disección aórtica, afecciones pulmonares).
  • Ecocardiografía / ecografía cardiaca: para comprobar el movimiento de la pared cardiaca y la función de bombeo.
  • Angiografía coronaria/imagen invasiva: para visualizar las arterias coronarias, a menudo con la opción de realizar una revascularización (ICP).
  • Otras imágenes (TC, RM) según sea necesario, especialmente en casos ambiguos.

El diagnóstico rápido es fundamental, ya que muchos tratamientos son urgentes (por ejemplo, abrir arterias obstruidas en cuestión de horas).

¿Cómo se trata un infarto de miocardio?

El tratamiento de un infarto tiene cuatro objetivos principales: restablecer el flujo sanguíneo al corazón, limitar el daño al músculo cardiaco, estabilizar al paciente y prevenir futuros infartos.

Los enfoques difieren en función de si la atención es aguda (fase hospitalaria) o a largo plazo (tras el alta).

El tratamiento rápido es fundamental: cada minuto cuenta.

Según las directrices de la Sociedad Europea de Cardiología (ESC), los pacientes deben ser tratados en unidades cardiacas especializadas siempre que sea posible, siguiendo vías estructuradas para el síndrome coronario agudo (SCA).

Los pasos clave incluyen:

  • Diagnóstico precoz y seguimiento, con ECG y biomarcadores cardíacos.
  • Medidas inmediatas para aliviar los síntomas, estabilizar las constantes vitales y prevenir complicaciones.
  • A menudo se recomienda iniciar o continuar el tratamiento con estatinas a dosis altas lo antes posible, independientemente de los valores iniciales de LDL-C.
  • Terapia antitrombótica y antiisquémica, para prevenir nuevos coágulos y reducir la sobrecarga del corazón.
  • Terapia de reperfusión para reabrir la arteria obstruida:
    • La intervención coronaria percutánea (ICP) primaria es el método preferido cuando se dispone de él con prontitud.
    • El tratamiento fibrinolítico (medicación "anticoagulante") puede utilizarse si la ICP no puede realizarse en los plazos recomendados.
    • En algunos casos, puede ser necesaria una cirugía de revascularización coronaria (CABG).

Las directrices de la ESC recomiendan una estrategia invasiva rápida para el IAMCEST y para determinados pacientes de alto riesgo con SCA sin elevación del segmento ST.

Una vez superada la fase aguda, la atención continuada se centra en prevenir la recurrencia y apoyar la recuperación.

La gestión a largo plazo incluye:

  • Continuación de la terapia antitrombótica (reductora de coágulos sanguíneos) según lo recomendado, para disminuir el riesgo de nuevos eventos.
  • Tratamiento hipolipemiante para controlar el colesterol y estabilizar las placas arteriales.
  • Medicamentos para favorecer la función cardiaca y controlar la tensión arterial.
  • Gestión integral de los factores de riesgo: presión arterial, diabetes, peso, tabaquismo y otros factores relacionados con el estilo de vida.
  • Programas de rehabilitación cardiaca, que combinan actividad física supervisada y ejercicio, educación y apoyo psicosocial.
  • Seguimiento regular para controlar la función cardiaca, la adherencia al tratamiento y el bienestar emocional.

LA VIDA DESPUÉS DE UN INFARTO 

La recuperación tras un infarto se centra en ayudar al corazón a sanar, recuperar la confianza en sí mismo y reducir el riesgo de sufrir otro infarto. Con un tratamiento adecuado, rehabilitación cardiaca y cambios en un estilo de vida cardiosaludable, muchas personas retoman sus actividades habituales y siguen viviendo bien. Proteger su corazón en el futuro requiere una atención continua a las siguientes áreas.

Las áreas clave en las que centrarse son:

Siga su plan de tratamiento exactamente como se le indicó. Tomar los medicamentos según las instrucciones es vital para sentirse mejor y aumentar su longevidad. Si tienes alguna duda, no dudes en consultar a tu médico.

Cambiar lo que come, lo activo que es y si fuma o no puede marcar una gran diferencia en su recuperación. Intente llevar una dieta equilibrada, moverse con regularidad y, si fuma, busque ayuda para dejar de hacerlo. Unos pasos pequeños y constantes pueden tener un gran impacto en la salud de su corazón.

Si su equipo asistencial se lo recomienda, la rehabilitación cardiaca puede ayudarle a recuperar fuerzas de forma segura, ganar confianza y comprender mejor su enfermedad. Estos programas ofrecen orientación sobre el ejercicio, educación y apoyo emocional, todo ello adaptado a tus necesidades.

Las revisiones periódicas permiten a su equipo sanitario seguir su evolución, ajustar los tratamientos si es necesario e identificar precozmente cualquier problema. Acudir a estas citas es importante para mantenerse sano y prevenir futuros problemas cardiacos.

Es normal sentirse ansioso, decaído o inseguro después de un infarto. El estrés también puede afectar al corazón. Hablar con un psicólogo, un consejero o unirse a un grupo de apoyo puede ayudarte a procesar lo ocurrido y a sentirte más en control.

Colabore con su equipo sanitario para mantener bien controlados el colesterol, la tensión arterial, la diabetes y otros factores de riesgo. Estas medidas son fundamentales para proteger su corazón y reducir las probabilidades de que se produzca otro episodio.

Mantenga contactos con personas que le apoyen en su vida y busque compañeros que compartan experiencias similares. Crear una red de apoyo emocional es crucial para mantenerse motivado y centrado en sus objetivos de salud. Comparta su viaje, busque consejo y ofrezca apoyo a otras personas de su comunidad.